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Burgundy y yo nos fuimos al campo un día

Dando tumbos por el mundo, llegué a Burgundy, lugar al cual hacía ya rato me moría por visitar. No solo carga con toneladas de las uvas más mágicas del mundo, también carga con historia, pasión, y probablemente la gente más hermosa y hospitalaria de Francia.

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Aterricé (con dolor en las nalgas de tanto guiar) en la roca de Vergission y la de Solutré, las cuales se encuentran al sur en Saône-et-Loire. Es una escalada por los viñedos. El que me conoce sabe que aprecio mi cintura tanto como al vino, así que había que quemar el jugo. Me encantaría poder verbalizar mi experiencia, pero lamentablemente no me sale. Cuando llegué a la cima y vi a mis preciadas plantas, literalmente a mis pies, sentí una compilación de emociones. “This is where the magic happens”, me dije. Todos esos viñedos, las orientaciones, las inclinaciones, no hay libro de texto o google que te explique mejor que estar ahí. No se qué siente un atleta olímpico cuando gana una carrera, pero debe estar cerca de lo que yo sentí.

Luego de mi “hike”, de instalarme en mi casita de huéspedes, de quitarme la “adobaera” que tenía encima, porque déjenme decirles que estaba igual de caliente y húmedo que en PR, me senté en el balcón a tomar Ruinart 2007. Miré al cielo y me dije: “this is paradise”.

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Esa noche dormí en Nuits-Saint-Georges, al sur de Côte de Nuits. Cené un omelette con una botella de Les Charmottes 2012, que aunque estaba bebé, aquello gritaba feminidad, delicadeza, pasión, y equilibrio. Cuando llegó la hora de dormir, no quería. La realidad estaba mejor que lo que probablemente iba a soñar. Al siguiente día, ya hubo un poco de trabajo. Y cuando digo trabajo me refiero a ir a probar vinos con winemakers a ver que tal la cosecha. Que pena la mía, ¿no? Mi día estuvo compuesto por viñedos, botellas, copas, jugo de uva viejo, y conversaciones increíbles en francés pateado. Acá cada quien tiene una historia, un cuento, algo agradable que decir, y yo que soy una “escuchadora” empedernida de temas como éste, “I was in heaven”.

Atesoraré estos momentos por siempre, no sólo por la aventura, sino porque aparte de descubrir uvas, vida, y cultura, he descubierto quién soy, lo que me hace feliz, lo que me apasiona. Es esto. Es el vino lo que llena la copita de mi corazón. ¡Salud!

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1 Comment

  1. Enid Aponte
    July 21, 2015 at 10:02 am — Reply

    exitos!!
    Triùnfos!!!
    Me encanta tu disposiciòn, talento y Exquisités
    Dtb!

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