El Rincón del SommelierVinos

¿surf y vino?

Aún con todos estos años de experiencia, nunca imaginé encontrar paralelos entre mis dos grandes pasiones.  Son mundos totalmente distintos y hasta el día de hoy nunca había encontrado terreno común.  Realmente mi gran pasión es solo una y la otra, por más que me encante, se encuentra en un distante segundo lugar.  Y, que quede bien claro, en esta conversación no entra la pasión hacia mi fémina favorita.

Si se preguntan de cuáles mundos hablo, hablo de la relación que encontré entre los mundos distantes del surf, mi gran pasión, y el vino.  Como toda idea, esta revelación llegó de momento, mientras caminaba.  En un instante los dos mundos que le han dado forma a mi vida y experiencias, se juntaron de una manera que nunca antes había podido concebir.  Para entender esta idea tenemos que irnos en dos viajes imaginarios poco probables.  Al igual que hacemos cada vez que vemos una película de ciencia ficción y nos creemos todo lo que está sucediendo, aquí también hay que aceptar ciertas irrealidades.  De esta manera podremos entender cómo todo esto se relaciona.  Así que agárrense que aquí vamos…

Primer viaje: Todo surfista sueña con llegar a una playa y encontrar sus olas totalmente solitarias, sin nadie, todo el oleaje solo para ti.  Imaginen llegar a Pipeline, Hawaii, una de las playas más importantes e icónicas del mundo.  En Pipe siempre hay un grupo grande de surfistas corriendo olas.  Imaginen llegar un día con oleaje de tamaño adecuado. Un tamaño respetable donde no está tan grande como para que entres en pánico, pero es lo suficiente para proporcionar buenos tubos de pies a cabeza.  Imaginen condiciones climatológicas ideales, cielo azul, vientos favorables , paraíso. Imaginen llegar con estas condiciones y que no haya nadie. ¡NADIE! ¡¡Pipeline solo para ti!!

Para el que no conozca nada de surf, llegar a Pipeline y que esté vacío es el equivalente a llegar a un centro comercial el día antes de Navidad y que lo tengas solo para tus compras.  Eso nunca va a suceder, pero lo de Pipeline es muchísimo mejor. ¡Por soñar no ha muerto nadie!

¡Claro! En esta situación totalmente irreal cualquier surfista, no importa el nivel, tendría la mejor sesión de surf de su vida hasta que sus brazos le permitan. Olas tubulares, azules, interminables, una tras otra. ¡Sería utópico, nirvana! No se pierdan, seguimos…

Segundo viaje: Todo amante del vino sueña con poder catar los mejores Château, Borgoñas, Barolos y Riojas que existen. Imaginen llegar al lobby de un hotel muy lujoso. Te espera una de esas sillas muy cómodas, de cuero importado del cual el animal de procedencia recibió masajes dignos durante toda su vida. Justo de frente una mesa de roble, mesa antigua, hecha a mano y procedente de la realeza francesa de siglos anteriores. Sobre ella la joya más preciada, una botella de Château Lafite, La Tâche, Gaja, o un Vega Sicilia Único. La apropiada copa Riedel, de vidrio soplado a mano, es el último detalle para esta perfecta ocasión. Un ambiente muy especial, temperatura adecuada y la mejor botella imaginable solo para ti.

¡Claro! En esta situación totalmente irreal, para cualquier enófilo definitivamente sería la mejor botella que habrá catado en su vida. Uno de los mejores vinos del mundo solo para ti hasta la última gota. ¡Sería utópico, nirvana!

Aunque cualquier surfista o amante del vino disfrutaría a plenitud estas dos escenas totalmente improbables, me atrevo a proponer que existe otra opción. Una mejor alternativa, la alternativa que une estos dos mundos. Opción que el mejor surfista y sommelier escogería sobre estas dos irrealidades. ¿Cuál es la opción? Estos distantes mundos se unen con las amistades. Me explico.

En ambos casos estamos disfrutando a solas de lo máximo de estos mundos. No hay quien vea las perfectas olas que corres y no hay con quien conversar y compartir las complejidades y sutilezas del vino.  Por mejor que esté Pipeline cualquier surfista estaría dispuesto a intercambiar este oleaje por disfrutar olas más comunes en compañía de sus amigos. Igual que cualquier sommelier dejaría la gran botella de vino y estaría más que satisfecho con una botella de menor nivel compartiéndola entre amigos.  El hecho es que ambas experiencias, ambos mundos, siempre son mejor experimentados con buenos amigos.

De seguro habrán unos cuantos que no estén de acuerdo conmigo pero, piensen bien.  En mi experiencia, mis mejores recuerdos han sido en compañía, nunca a solas.  El mejor vino y olas de mi vida los he compartido con amistades.  Es precisamente por esta razón que tengo tan buenos recuerdos de ambas experiencias.  Les puedo asegurar que he tomado varios grandes vinos de mi cava personal a solas en mi hogar.  También he corrido muy buen oleaje a solas, sin un alma cerca, en Puerto Rico y fuera del país. Y les puedo asegurar que de momento no tengo recuerdo de estas experiencias solitarias.

Como dice alguna enseñanza de Confucio, si un árbol cae en el bosque y no hay quien lo escuche, ¿realmente hizo ruido? Si usted descorchó su gran vino y se lo tomó a solas, ¿realmente lo disfrutó? En mi opinión las mejores olas corridas tienen testigos y las mejores botellas catadas siempre han sido compartidas.

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1 Comment

  1. Griselle Montanez
    April 29, 2015 at 10:57 am — Reply

    Olas, arena, salud!

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