El Rincón del SommelierVinos

Algo sobre las copas

Una vez tuve la oportunidad de hacer una cata de copas. Una famosa casa de Austria que las fabrica y diseña nos puso en diferentes copas el mismo vino. Recuerdo que fue realmente sorprendente, tanto así que de haber estado las copas servidas antes de llegar al lugar en cuestión no le hubiese creído ni al mismo winemaker  que se trataba del mismo vino. Este tipo de catas se denominan comparativas y no hacen otra cosa que demostrar que el sabor de un vino mejora considerablemente cuando se toma en la copa adecuada.

Hay tres elementos a tener en cuenta cuando se elige una copa: la forma, el tamaño y el material del que esté hecha.

En cuanto a la forma, una copa de vino debería ser convexa y curvarse un poco hacia el interior en el borde. Con esto se logrará “atrapar los aromas” y canalizarlos hacia la nariz. La curvatura del borde hace que el líquido ataque primero la zona de la lengua que el vino desea expresar. En cuanto al pié, éste debería ser lo suficientemente largo como para que la mano no toque el cáliz al sostener la copa y así evitar que el vino sufra alteraciones de temperatura bruscas  y la copa se manche de huellas dactilares que hagan borrosa la apreciación visual.

Con respecto al tamaño, la copa debería ser lo suficientemente grande como para hacer girar el vino dentro de ella. Nunca deberíamos dejar que el vino sobrepase el ecuador de la copa para poder agitar el contenido y lograr que los aromas se despierten y expresen.  La copa de espumoso o “copa flauta” es la excepción a la regla, ésta es alargada y debe llenarse casi hasta el borde (3/4 de su capacidad) para observar las burbujas subir y poder apreciar la calidad de las mismas.

Por último, los materiales deben ser lisos y transparentes (copas talladas de la abuela o de modernos colores abstenerse) Son muy apreciadas en el mundo del vino las copas sopladas a boca, de cristal fino, aunque en muchos casos el miedo a romperlas hace que la degustación no se disfrute plenamente.

Las copas deberían estar libres de residuos, sobre todo de detergente. Muchos catadores limpian sus copas con agua antes de una degustación y “envinan la copa” que no es otra cosa que servir una pequeña porción de vino, girarlo por las paredes internas de la copa y luego desechar el vino. De esta manera el cristal quedará impregnado con los aromas del vino.

Si alguno de ustedes, queridísimos lectores, es un tanto escéptico acerca de en dónde se debería tomar éste o aquel vino y les da lo mismo un vaso de cartón a una copa estilizada les recomiendo  que hagan la prueba de la cata comparativa. Prueben el mismo vino en diferentes cuencos y seguramente quedarán sorprendidos.

Un buen vino en una copa que no le haga justicia es como un buen actor en un film mediocre. El actor sigue siendo bueno pero la experiencia final no tanto.

Salud y hasta la próxima.

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