El Rincón del SommelierVinos

El postgusto del viajero

“El vino es una de las cosas más civilizadas del mundo y una de las cosas materiales que ha alcanzado una mayor perfección, al tiempo que ofrece un disfrute y una apreciación posiblemente más amplios que cualquier otra cosa puramente sensorial que pueda ser comprada con dinero”                                                                                                                                                                                                                                 E. Hemingway

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“Dicen que viajando se fortalece el corazón” cantaba Litto Nebbia y si al viaje le agregamos una buena cantidad de resveratrol y comidas típicas regionales (esto de las comidas se merece otro capítulo) la frase es más que aplicable en este contexto.  3,761 millas recorridas, algo así como 37 veces la longitud de Puerto Rico.  Más de un centenar de vinos degustados  en 10 días intensos e inolvidables.  Cuando me preguntan -¿qué tal? -¿cómo te fue?- les juro que no sé por dónde empezar ni qué responder. Y es que ahora me siento como un mosto en fermentación. La tumultuosa suma de recuerdos me ha dejado en un par de ocasiones esta semana (volver a la realidad puede ser como saltar de un avión sin paracaídas) como un enamorado con la mirada perdida. Me inclino a creer que con el paso de los días y habiendo agarrado otra vez el ritmo de la rutina podré clarificar las ideas y empezar a aplicar lo aprendido (y lo aprehendido) en el viaje.

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Madrid- La Rioja- Navarra- Campo de Borja- Calatayud- Ribera del Duero- Toro- Rueda- Rías Baixas- La Mancha-Málaga… uff! Derrotero que  nos ha valido el título de “Sobrevivientes  del viaje de Jorge Ordóñez” otorgado con honores por el gran Sandro Giulimondi.

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Lo voy a decir sin rodeos: el enoturismo –o turismo enológico- es lo máximo.  De esta forma los productores suman un eslabón más a la cadena de calidad y el viajero puede conocer la fuente.  Dónde nace, cómo se elabora, dónde se cría y evoluciona, con qué se come, cómo es el clima, la arquitectura, la cultura.  Respirar el mismo aire que respiran las uvas que, pasado el tiempo, servirán las delicias de nuestra mesa, es una sensación inexplicable. Me gustaría destacar la humildad, la entrega, la pasión y la profesionalidad de todas las personas que integran el universo del vino.  Gente visionaria que han perseguido sus sueños y perseverado en ellos a través de generaciones.  Personas que se apasionan tanto descorchando un Rioja del  81, cortando jamón ibérico o sirviendo aceite de oliva.  Y es que eso es lo que ellos son.  Tierra, sol, agua, vid.   Terroir.

eduardo dumont_el postgusto del viajero (4)Entiendo como Terroir al conjunto de factores geológicos y climáticos que interactúan con la vid.  A estos factores le deberíamos agregar el humano.  Y es que las personas que trabajan la tierra y viven de ella se arraigan a unos valores tan nobles como la naturaleza misma.  Pachamama for export.

¿Qué fue lo que me gustó más?  Creo que todo.  Pasa algunas veces las expectativas son mejores que el resultado y otras pareciera que en las fotos la pasamos mejor de lo que realmente sentimos en el momento.  Y es que no todo es color de rosa en la vida.  Yo estoy en condiciones de decir que este viaje ha sido blanco, rosado y tinto pasando por todos los matices posibles y los maridajes imaginables.  Entonces el conjunto de vivencias ha sido lo que más me gustó.  La suma de gotas que hacen un sorbo.  La suma de sorbos que hacen una copa. La suma de momentos que hacen una vida.

Como sommelier he renovado mis votos con la profesión y me siento afortunado de formar parte de esta industria.  Espero nutrirme de nuevas vivencias en el futuro y toparme, como hasta ahora, con gente que no duda en dejar el alma entera por lo que ama y cree importante.

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He aprendido mucho sin duda alguna pero cuanto más aprendo más me doy cuenta de que no sé nada.  Y es que el mundo del vino es infinito e inabarcable.

Una montaña sin cima pero con una cuesta y una vista -como dirían los españoles- ¡de puta madre tío!

Hasta la próxima.

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