Vinos

Pensando en el Mundial

No es noticia, el mundial de fútbol está a la vuelta de la esquina y todos estaremos pendientes de él.  Es más, YA estamos pendientes de él, contando los días, demostrando nuestras habilidades como directores técnicos y muchos preparando valijas y buscando alternativas para el viaje.  No sé cuál es el número, pero muchos argentinos querrán cruzar la frontera, más si pensamos que desde el Mundial de 1978 no se hace uno en tierras sudamericanas.  Aunque el cambio no ayude, la pasión futbolera puede con todo.  A pesar de las continuas protestas por el gasto público para organizar el mundial (que no pienso analizar aquí), solo el turismo generará ingresos por unos U$S 10.000 millones y una parte de ese número se lo llevará el consumo de bebidas alcohólicas.  A la tierra que fueres… La principal bebida alcohólica consumida en Brasil es la cerveza, es indiscutible.  Cuando estuve allí encontré fundamentalmente cerveza industrial en lata y porrón.  Hay muy poca cerveza en botella de litro, que se ofrece sobre todo en los restaurantes con su adecuada protección térmica. Por su practicidad, es ideal para tomar todo el día y en cualquier lugar. También notamos un cierto furor por las cervezas artesanales y algunas importadas de alta calidad. En nuestra Luna de Miel el año pasado me pude adaptar fácilmente a las costumbres cerveceras del lugar, a pesar de que cada vez la tomo menos.

En Brasil también hay vino, mi estimado lector enófilo. Aunque a muchos les resulte extraño la tradición vitivinícola del país vecino se remonta al siglo XVI cuando los jesuitas introdujeron la vid en el Estado de Sao Paulo. Hoy, la búsqueda de vino de calidad se ubica en el sur de Brasil, cerca de la frontera con Uruguay, y las zonas altas. Todavía están en un período de experimentación y búsqueda de identidad, viendo qué varietal se da mejor. Entre lo poco que pude probar (más allá de los aquí comentados) hay buenos resultados en los cortes tintos y los espumosos. Sobre estos últimos, la gran apuesta la está haciendo Möet & Chandon.  El consumo brasilero anual apenas llega a los dos litros per capita (sí, lo que vos tomás por semana), pero el consumidor tiene un paladar bastante desarrollado porque en las góndolas de supermercados y vinotecas hay vinos de todo el mundo. Lo extraño del caso es que casi cuesta lo mismo un vino local que uno importado. Recuerdos de viaje Algunos vinhos Las vinícolas le ponen “mucha onda” a la presentación de sus vinos, buenas etiquetas, buenos corchos, botellas que destacan por tamaño o estilo, etc.

Es el caso del Villaggio Bassetti Sauvignon Blanc 2012, un SB cuyos aromas van para el lado de las frutas de carozo, como el durazno blanco y el damasco, acompañados de notas minerales y algún toque cítrico. En boca tiene algunos desequilibrios, como la acidez un poco alta y cierta rusticidad, se sienten bastante los 14° de alcohol, aunque tiene a su favor que cierra con una buena persistencia. Cuesta unos R$ 50 y me pareció muy caro. Estando allá pude probar algunos vinos muy económicos que no me gustaron nada y que no valen la pena mencionar. Entre los que me traje para casa y que me gustaron están los vinos de la bodega Salton, la más prestigiosa del país.

El Salton Intenso Merlot-Tannat 2011 me llamó la atención por su corte que integraba la rudeza del Tannat con la suavidad del Merlot. Tiene unos aromas muy agradables a frutos negros, eucalipto, algo de chocolate y especias. En boca es intenso como lo dice su nombre, con acidez marcada y cuerpo liviano. Creo que es un buen representante de la capacidad de Brasil. Le falta peso en boca, pero lo banco por R$ 40.

De esta misma bodega trajimos un espumoso, el Salton Poética (R$ 30-35), definido en la etiqueta como un “Espumante Rosé Natural Brut” está realizado bajo el método charmat con un 50% de Pinot Noir y un 50% de Chardonnay. Abunda en aromas de fruta roja, como la frambuesa, y es fácil y agradable de beber.

Dejo para el final un tinto muy especial que me lo mandaron desde Brasil los amigos de Bitácora Hedonista, en una especie de intercambio cultural de vinos. Se trata del Faces Tinto 2012 (R$ 40-50), el vino oficial de la Copa del Mundo. La bodega Lidio Carraro homenajeó al fútbol haciendo un blend de 11 cepas, por los 11 jugadores de cada equipo, así que en este vino encontramos: Teroldego, Malbec, Nebbiolo, Cabernet Sauvignon, Tannat, Touriga Nacional, Alicante, Pinot Noir, Merlot, Ancelotta y Tempranillo. El resultado es un vino bastante simple de aromas que tienden a la fruta roja chica, como la cereza y algo de frambuesa, leve especiado y pan. Al beberlo hay un marcado sabor a fruta roja, con taninos delicados, pero presentes. No es un mal vino y su concepto es interesante. Esperaba más complejidad dado lo particular del corte.

Por supuesto que esto no es todo lo que encontramos entre los vinos brasileros y no puedo hacer un comentario generalizador. Están buscando un camino y seguramente lo encontrarán, hay muchos que van por buena senda. Si estás entre los afortunados que van a ir al Mundial, no te pierdas la oportunidad de experimentar con algún vinho.

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