El Rincón del SommelierVinos

A propósito del Malbec

¡Malbec!. Que linda palabra y que lindo nombre para una cepa. Siempre me ha resultado sensual y aterciopelada al oído, como una pieza de Miles Davies.

Al parecer los Romanos la plantaron hace más de 2000 años en Francia, más precisamente en el área de Cahors, rodeada por el río Lot, cerca de Toulouse donde afirman que nació Don Carlos Gardel.

La Malbec en Francia se hizo inmortal en la Edad Media aunque con el paso del tiempo diversas circunstancias entre las que podría mencionar la competencia con los Grand Crus de Burdeos, una  extraordinaria inundación, la filoxera, impuestos y consecutivos desatinos de sus productores hicieron que los caldos derivados de esta variedad decayeran hasta la mediocridad. En los años 50 –ya en el siglo XX- distintos vitivinicultores empezaron a restaurar las plantaciones y ya en los 70 la cuestión empezó a cambiar ya que consiguieron su denominación de origen y el vino negro de Cahors -como lo apodaron vaya a saber qué grupo de caballeros ingleses- comenzó a ganar prestigio nuevamente.

Ahora vayamos a Argentina y remontémonos un poquito atrás en el tiempo. Según el mito –y se las voy a hacer corta para no aburrirlos- Domingo Faustino Sarmiento- presidente de Argentina (1868-1874)- reconoció la importancia cultural e industrial del vino, y al ser amigo de un tal Pouget –quién fue nada más y nada menos quien trajo desde Europa varias plantas de uvas, entre ellas la Malbec- decidió encarar el proyecto de creación de la Quinta Agronómica de Mendoza, convirtiéndose así en el padre de la vitivinicultura Argentina. No es poco, ¿verdad?. Desde ese entonces que los vinos con base de Malbec ocupan la dieta de cualquier mesa Argentina pero nunca se le había dado una real importancia hasta que, bueno, las cosas empezaron a cambiar: ¿quién no ha escuchado hablar alguna vez de Paul Hobbs?- Conocido también como el “Steve Jobs de los vinos” según la revista Forbes -Forbes, Hobbs, Jobs- hasta me dan ganas de escribir una canción con eso-. Cuestión que a finales de los años 80 (1980, ¡ya pueden pensar en colores!), el entonces joven Paul fue invitado a Chile para dar unas charlas y Jorge Catena -hermano de Ernesto, hijo de Nicolás, etc.- que estudió con él en Estados Unidos,  insistió con que cruzara los Andes y los visitara en su bodega -la ahora casi mítica Catena Zapata-. Para ese entonces se estaban destruyendo miles de plantas de Malbecs  ya que nadie creía que éste pudiese dar vinos varietales decentes. La Malbec siempre había sido usada como vino de corte para suavizar a la Cabernet Sauvignon y a la Merlot. Total que Hobbs se enamoró de Argentina, de su suelo y de la Malbec. Tanto así que ahora tiene -además de asesorar múltiples bodegas- su propio establecimiento (viña Cobos), es el principal exportador de Malbec en Estados Unidos, hasta se casó con una argentina y tiene una hija nacida allá. Creo que a esta altura el gran Paul es más argentino que éste que escribe. No me extrañaría que baile tango si es que a este superhombre le queda algo de tiempo libre entre los múltiples proyectos que tiene alrededor del mundo. Paul Hobbs es uno de los grandes impulsores del Malbec a nivel mundial y es en gran medida, uno de los responsables del renombre, del prestigio, del emblema y del reconocimiento de los vinos Malbec  internacionalmente.

En Mendoza especialmente el Malbec ha encontrado el terroir idóneo ya que necesita de un clima seco y cálido con gran amplitud térmica para madurar completamente y lograr esa gran calidad de fruta que lo distingue. Hay Malbecs ligeros y frescos para beberse jóvenes, hay intensos y estructurados de gran potencia y personalidad, hay rosados, hay espumantes, los hay hechos a la manera de Oporto, hay mermeladas de Malbec, Spas que hacen tratamientos con Malbec (la vinoterapia) hay artistas que pintan cuadros con Malbecs, el Papa Francisco mandó a pedir Malbecs de pequeños productores de Argentina para sus misas, Lionel Messi – y su fundación- tiene un par de Malbecs etiquetados con su nombre  y recientemente un Malbec de San Rafael (sur de Mendoza) de la Bodega Bianchi fue elegido en una cata a ciegas entre más de 450 productores como el mejor vino tinto del mundo.

El próximo 17 de Abril se celebra desde el 2011 el día internacional del Malbec -homenajeando a  Michel Aimé Pouget y a su contribución invaluable a la cultura del vino en América-  y ya existen más de 60 eventos en más de 45 países. Me parece una oportunidad excelente para acercarse  a esta fascinante cepa y a los espectaculares vinos que de ella se producen.

Para mí, tomar una copa de Malbec es sinónimo de buen momento. De alguna nostálgica manera, siempre logra transportarme al lado de mi viejo, de mi abuelo y de un buen asado con amigos.   Así que los dejo –espero que no por mucho tiempo- para que puedan descorchar una botella y compartir la vida con aquellos que ahora les toca estar a su lado, que a final de cuentas, de eso es que se trata todo esto.

Salud y avanti morocha!

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