Vinos

Barbarot Vendimia 2007

Una sana y agradable tradición la formalizada por Bárbara Palacios y quien escribe la presente crónica, de catar añada tras añada, los vinos de Barbarot que van saliendo al mercado, y que como la propia winemaker establece sin rubor, no hay por qué tenerlo; dependen siempre de la calidad de los frutos y de cada cosecha, ya que si estos no cumplen una media de garantías exigidas por ella misma, simplemente no hay Barbarot de ese año.

barbarot2

De mi atracción por este vino, tan característico y diferente en función de las condiciones de cada año, ya he escrito en dos crónicas anteriores del blog, las correspondientes al 2005 y 2006.

Fueron aquellos vinos, elaborados con tempranillo y merlot, aplaudidos no sólo por mi, sino por todos aquellos que alrededor mío tuvieron la suerte de catarlos y disfrutarlos ampliamente.

La personalidad de vinos como este, acogido a la denominación Rioja, y alineado en un perfil de pequeña producción, deberían ser, no ya protegidas con especial mimo, sino relanzadas por quienes tienen la capacidad administrativa para hacerlo.

No es que me ponga del lado del pequeño, es que, en verdad quien cata y conoce la filosofía elaboradora de Bárbara, su preparación, itinerante durante varios años de su vida; y el resultado que se llama Barbarot, aprende a valorar la sinceridad, la pasión por un trabajo y eso que yo defino como alma del vino. Creo que lo que desprende cualquiera de las añadas de Barbarot es vino a raudales, dicho ello en la más amplia expresión del término. Es hora de que quienes pueden hacerlo, apoyen sin contemplaciones a personas como Bárbara, cuya humildad, pero también cuya maestría indudable; le hacen valedoras de algo más que de mi aplauso.
Buceando en esta añada 2007, y dejando atrás las dos precedentes de las que escribí, siendo una de ellas acreedora por derecho propio de una excelente reciente puntuación por parte de Tasted Journal, y de sus figuras Del Monego y Larsson, dos campeones del mundo de sumiller; se trata de una fusión varietal de tempranillo y merlot, que acredita cerca de los veinticuatro meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano, con un bonito color, que en copa parada exhibe un rojo apicotado con reflejos grana. Nariz que se abre con facilidad, dejando escapar recuerdos de fruta roja y negra maduras y en sazón,  algunos balsámicos, con un punto que desprende sensaciones de buena mineralidad, que en boca se recrea después con mayor intención.

Tiene una percepción tostada, esbozando siempre recuerdos de fruta fresca.

La boca aporta pulpa desde el arranque, deslizando buena traza de acidez y unos taninos marcados pero pulidos, con una nota de amargor que se pronuncia hasta el final, y que aporta al vino un tono muy sugerente. Pronunciado recorrido, carnoso e intenso, aunque en las formas es muy equilibrado.

Buena persistencia, con la retronasal que aparece dejando recuerdos de cerezas y moras, evocaciones de regaliz, flores oscuras y una sustanciosa punta final en la que la mineralidad prevalece, imprimiendo su carácter con intensidad.

Largo, profundo y fácil de beber. Una copa lleva a la otra.
Lo califico en esta añada 2007 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Lo tienen que probar, es un vino lleno de nobleza y que va creciendo minuto a minuto desde que procedes al descorche.

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