Un Prosélito del VinoVinos

La practicalidad de las medias botellas

Yo disfruto mucho del vino. Me es placentero disfrutar de una buena comida junto a una botella y que mutuamente se resalten ante mi paladar. Sin embargo, en estos días inciertos y laboralmente extenuantes, a veces no es nada fácil abrir una botella de vino sin que se pierda porque no hay suficientes personas para disfrutarla. Si se puede guardar un día o quizás dos, pero ya no es lo mismo. Ha perdido parte de su esencia.

La media botella, también conocida como Demi y como indica su nombre, es una botella de la mitad del tamaño con la mitad del contenido (.375 litros) de una regular (.750 litros). Es mucho más sensible pensar que para una cena entre dos (o para uno), un día de semana, una media botella es el tamaño indicado para desquitarse las penas del día y abrazarse a lo que dictamine el paladar.

Por supuesto, nunca hay soluciones perfectas. La practicalidad de la media botella viene acompañada por la escasa disponibilidad no solo de marcas, sino de establecimientos donde conseguirlos. Los pocos que hacen el esfuerzo por traerlas, usualmente tienen una variedad limitada y el costo en comparación con una botella regular es alto. Ese es el precio de la comodidad. No en balde, en ocasiones se consiguen unas joyas muy interesantes.

Siempre está la alternativa de comprarlas a través del internet, pero cuando uno está en un momento de aprendizaje, hacer inversiones donde los gastos de envío harán del vino uno extremadamente costoso, empieza uno a olvidarse de lo que sobró de la botella grande que ha dar su último deleite en la boca del fregadero. Eso sin contemplar la dificultad para personas nuevas en el mundo de los vinos de comprar a fuera ya que muchos de los sitios conocidos, no envían a Puerto Rico directamente y tiene que hacer uno malabares inusitados añadiendo al riesgo de que el vino pueda verse afectado. La mejor recomendación para esto es que antes de comprar fuera, pregunte, compare y consulte con otras personas que lo hayan hecho ya.

Así que según usted salga en esas aventuras de explorador neófito a su distribuidor de preferencia, mantenga los ojos abiertos ante esas pequeñas oportunidades que aparecen. Y si el precio es bueno y la añada no es mala, haga usted un rinconcito en su nevera o cava para esa media botella que ha de brindarle una enaltecida sapidez cuando más le necesite.

 

Previous post

Charlotte Allen (Almaroja Bodega): La lucha por un sueño

Next post

El sistema de los "BIN"

No Comment

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>